La idea que planteas recoge varios debates importantes sobre la economía y la gestión pública. Podría resumirse así:
La economía mundial muestra una capacidad notable de crecimiento e innovación, pero todavía existen importantes oportunidades de mejora. Reducir la burocracia innecesaria, fomentar una mayor colaboración entre empresas, universidades y centros de investigación, eliminar gastos públicos y privados que aportan poco valor, e incrementar la inversión en investigación y desarrollo (I+D) podrían contribuir a aumentar la productividad, la competitividad y el bienestar de la sociedad.
Hay bastante consenso entre economistas en algunos puntos:
- Menos burocracia, siempre que no suponga eliminar controles esenciales, puede facilitar la creación de empresas, la inversión y la innovación.
- Compartir conocimiento entre instituciones, empresas y países acelera el desarrollo tecnológico y científico.
- Reducir gastos ineficientes permite liberar recursos para inversiones más productivas.
- Invertir en I+D suele generar avances tecnológicos, empleos de mayor valor añadido y crecimiento económico a largo plazo.
Al mismo tiempo, el reto está en encontrar el equilibrio. Cierta regulación es necesaria para proteger a trabajadores, consumidores, el medio ambiente y garantizar una competencia justa. Del mismo modo, no todo gasto público es improductivo: inversiones en educación, sanidad o infraestructuras también pueden impulsar el crecimiento económico.
En conjunto, la idea de simplificar procesos, cooperar más e invertir en innovación es compartida por muchos expertos, aunque el debate suele centrarse en cómo aplicar esas medidas de forma eficaz y equilibrada.