Sí. El consumo de alcohol y drogas puede reducir la productividad en España, aunque el impacto depende de la frecuencia, la cantidad consumida y el tipo de sustancia.
Entre los principales efectos están:
- Más absentismo laboral: aumentan las bajas y las ausencias al trabajo.
- Menor rendimiento: disminuyen la concentración, la memoria y la capacidad para tomar decisiones.
- Más accidentes laborales: especialmente en trabajos que requieren atención o manejo de maquinaria.
- Mayor rotación de personal: algunos trabajadores tienen más dificultades para mantener un empleo estable.
- Costes económicos: las empresas y el sistema sanitario asumen costes por tratamientos, bajas médicas y pérdida de productividad.
El alcohol, por ser una sustancia de consumo muy extendido, representa una parte importante de este impacto económico. Las drogas ilegales también afectan a la productividad, aunque su efecto total depende de cuántas personas las consumen y de los patrones de uso.
En conjunto, la evidencia científica indica que el consumo problemático de alcohol y drogas tiene un efecto negativo sobre la productividad laboral y supone un coste relevante para la economía española.