- Pensiones: Existe un amplio consenso entre economistas en que el envejecimiento de la población supone un desafío importante para la sostenibilidad del sistema. La combinación de una mayor esperanza de vida y una menor proporción de trabajadores por pensionista ejerce presión sobre las cuentas públicas. El debate se centra en qué soluciones son más adecuadas: retrasar la jubilación, aumentar cotizaciones, financiar una parte con impuestos, incentivar planes privados o una combinación de medidas.
- Corrupción política y empresarial: España ha tenido numerosos casos de corrupción que han afectado a distintos partidos políticos, administraciones y empresas. Aunque se han reforzado algunos mecanismos de control y transparencia, muchos expertos consideran que aún hay margen de mejora en contratación pública, supervisión y rendición de cuentas.
- Gasto público: España presenta un nivel de gasto público comparable al de otros países europeos en porcentaje del PIB, aunque ha aumentado tras la pandemia y el incremento del gasto en pensiones e intereses de la deuda. La discusión no es solo cuánto se gasta, sino también la eficiencia con la que se utilizan los recursos.
- Sanidad: El Sistema Nacional de Salud mantiene buenos resultados en indicadores como esperanza de vida y cobertura universal, pero enfrenta problemas importantes: listas de espera, falta de profesionales en algunas especialidades, diferencias entre comunidades autónomas y presión asistencial.
- Servicios públicos: Existen quejas sobre el funcionamiento de algunos servicios, como la justicia, la dependencia, la atención administrativa o determinadas infraestructuras. Sin embargo, el grado de deterioro varía según el servicio y la comunidad autónoma.
- Ayudas sociales y desempleo: Es un tema debatido. Algunos economistas sostienen que determinadas prestaciones pueden reducir los incentivos para aceptar empleos si no están bien diseñadas. Otros estudios concluyen que la mayoría de las ayudas tienen un efecto limitado sobre la búsqueda de empleo y son importantes para reducir la pobreza. El consenso suele ser que las prestaciones funcionan mejor cuando van acompañadas de políticas activas de empleo, formación y mecanismos que hagan rentable incorporarse al mercado laboral.
En conjunto, la economía española presenta fortalezas y debilidades. Entre las fortalezas suelen citarse un sector turístico muy competitivo, empresas internacionales relevantes, crecimiento relativamente sólido en algunos periodos recientes y una creación de empleo significativa en comparación con años anteriores. Entre las debilidades destacan la baja productividad, el envejecimiento demográfico, la elevada deuda pública, el desempleo estructural —especialmente juvenil—, el acceso a la vivienda y los retos para la sostenibilidad fiscal.
En muchos de estos asuntos existe un amplio consenso sobre la existencia del problema, pero no sobre sus causas principales ni sobre cuáles son las mejores soluciones. Las propuestas varían considerablemente según la orientación económica y política de quien las formule.