Si se eliminara el Ingreso Mínimo Vital (IMV) en España, habría efectos tanto sociales como económicos. La magnitud dependería de si se sustituyera por otra ayuda o desapareciera por completo.
Estos son algunos de los posibles efectos:
- Aumento de la pobreza. Muchas familias perderían una parte importante de sus ingresos. Actualmente, el IMV llega a más de 2,6 millones de personas que viven en unos 860.000 hogares, muchos de ellos con menores.
- Mayor riesgo de exclusión social. Algunas personas tendrían más dificultades para pagar:
- Alquiler o hipoteca.
- Alimentación.
- Luz, agua y calefacción.
- Material escolar o transporte.
- Más presión sobre organizaciones sociales. Bancos de alimentos, ONG y servicios sociales municipales probablemente tendrían que atender a un mayor número de personas.
- Impacto en la economía local. Al disminuir el dinero disponible en los hogares con menos recursos, también bajaría el consumo en comercios de barrio, lo que podría afectar a pequeños negocios.
- Debate sobre el gasto público. Quienes apoyan eliminar el IMV suelen argumentar que reduciría el gasto del Estado y podría incentivar la búsqueda de empleo. Quienes defienden mantenerlo sostienen que protege a las personas más vulnerables y ayuda a reducir la pobreza, especialmente la infantil. Ambos efectos son objeto de debate entre economistas y responsables políticos.