La afirmación "Europa se quedará sin petróleo suficiente en las refinerías con la ley del metano" resume las críticas expresadas por el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, a la nueva normativa europea sobre emisiones de metano.
Según Repsol, la regulación de la UE podría tener un efecto no deseado: dificultar la compra de crudo procedente de países que no puedan demostrar que cumplen los requisitos de control de emisiones de metano. La compañía sostiene que esto reduciría el número de proveedores disponibles para las refinerías europeas, comprometiendo la seguridad del suministro y elevando los costes.
Repsol también argumenta que:
- Europa ya ha perdido alrededor del 20 % de su capacidad de refino en las últimas décadas por el cierre de numerosas refinerías.
- Las refinerías españolas son de las más flexibles de Europa y pueden procesar una amplia variedad de tipos de crudo.
- Limitar aún más el acceso al petróleo importado podría afectar al abastecimiento de combustibles como diésel, gasolina y queroseno.
No obstante, la Comisión Europea defiende que la Ley del Metano busca reducir las emisiones de uno de los gases de efecto invernadero más potentes y mejorar la transparencia en la cadena de suministro energética. La regulación pretende que los importadores europeos conozcan y gestionen las emisiones asociadas al petróleo y al gas que adquieren, aunque existe debate en la industria sobre cómo se aplicará en la práctica.